Foros de discusión
Autor Mensaje
<  Actualidad  ~  Para no olvidar… Impactante testimonio-crónica de un exiliad
Jorge Velasco
MensajePublicado: Mie Abr 28, 2010 3:38 pm  Responder citando
Site Admin


Registrado: 13 Nov 2005
Mensajes: 102

Para no olvidar…
Impactante testimonio-crónica de un exiliado chileno




Por: Juan Ruilova
Fuente: Especial para www.hernanmontecinos.com (23.04.10)

NOTA.- Prácticamente casi todos los chilenos fuimos, de algún u otro modo, víctimas de la represión de la dictadura. Y si bien algunos no la sufrimos directamente, tuvimos más de algún familiar, compañero o amigo que si la recibió en carne propia.

Muchos testimonios dramáticos se han publicado al respecto. En esta ocasión quiero dar a conocer uno más, no sólo porque sea la experiencia de un estimado compañero y amigo -a quien siempre he considerado como mi hermano- sino, sobre todo, porque es un testimonio que se encuentra perfectamente periodizado y muy bien contextualizado en los entornos en que le tocó vivir su dramática y particular experiencia..

Este testimonio que, literariamente, está relatado a modo de crónica, la hago pública con la expresa autorización de quien la vivió, quien se decidió a contar su experiencia considerando que después de pasados tantos años la memoria histórica tiene que hacerse presente en las actuales y venideras generaciones.

Por mi parte, al publicar este testimonio (web www.hernanmontecinos.com), quiero expresar mi particular reconocimiento y admiración al sujeto protagonista de este testimonio - y a todos los compañeros que lo acompañaron en su derrotero-, quienes decidieron enfrentar la represión y crueldad de la dictadura en la forma más avanzada de lucha, aún conscientes de poner con ello en inminentemente riesgo sus propias vidas.

HERNÁN MONTECINOS
-------------------------------------------------------------------

Caracas, Venezuela, Marzo de 2010

Señores
Comisión Valech.

En primera instancia, me permito agradecerles la oportunidad de poder escribir por primera vez mi testimonio.

Mi nombre es Juan Rafael Ruilova Maluenda, nacido en Chile, en la ciudad de Ovalle (IV Región), el 25 de Septiembre de 1946, de profesión Ingeniero (graduado en la ex Universidad Técnica del Estado), con Cedula 5.280.772-7.

Soy casado y tengo tres (3 hijos). Actualmente vivo con mi esposa en Caracas- Venezuela y mis tres (3) hijos viven en Chile.

Este Documento-Testimonio, tiene como objetivo reseñar de forma lo mas clara, detallada, pormenorizada y con cierto rigor cronológico, la experiencia personal y colectiva, que me toco vivir durante los años de la cruel Dictadura de Augusto Pinochet en Chile y de la cual fui una de las tantas victimas; perseguido, arrestado, torturado, expulsado de mi país y buscado durante toda esa época por los Organismos Represores del Régimen Militar. Por otro lado consignar este testimonio en la Comisión Valech, a objeto se me reconozca por el Estado y Gobierno de Chile mi Status de perseguido, encarcelado, exiliado y torturado por razones políticas.

1) Universidad técnica del estado (UTE).


El 11 de Septiembre de 1973, me encontraba junto a una gran cantidad de compañeros, en los predios de la Universidad Técnica del Estado en Santiago y la razón de estar en ese lugar y ese día, obedecía en primer lugar a que era Profesor de dicha Universidad y además cursante del ultimo semestre de Ingeniería Mecánica, por otro lado, a razones ideológicas y militantes, pues era miembro activo del Partido Comunista de Chile y en tan difícil situación política, era obligación moral defender con nuestra presencia no solo el Gobierno Legitimo y Democrático del Presidente Allende, sino además, dejar clara demostración de nuestro repudio, como universitarios, a la violación del precepto constitucional democrático que ese fatal día era llevado a cabo por los militares golpistas.

Las personas que nos encontrábamos en la Universidad - calculo yo - éramos aproximadamente unos 3000, algunos en la zona de la Casa Central de la Universidad y otros en la Escuela de Artes y Oficios (EAO); profesores, alumnos, empleados administrativos y obreros. La máxima Autoridad de la Universidad, el insigne Rector Enrique Kirberg, encabezaba a ese nutrido grupo de patriotas universitarios que luchábamos por mantener la democracia en Chile desde nuestra añorada casa de estudios.

En la madrugada del día 11 de septiembre, ya la Universidad había recibido - como inicio de las crueles acciones en el país- una acción comando realizada contra las instalaciones de la Radio de la UTE, las que fueron tiroteadas, destruidas y volada la antena de dicha emisora y en esa brutal acción caen heridos dos compañeros vigilantes desarmados que cuidaban dichas instalaciones. Esto fue tipo 4 am del día 11 y fue ejecutada por un comando naval, quienes encapuchados y uniformados realizaron tal ataque.

Este ataque militar-naval, fue la primera acción desarrollada por los militares fascistas y golpistas en Chile y fue realizada varias horas antes del pronunciamiento militar dado a conocer por radio y televisión y del feroz ataque a la moneda. Obviamente esta situación de violación del recinto y la autonomía universitaria ayudó a que la comunidad de la UTE, desde temprano y en masa, se congregara en nuestra casa de estudios como un mínimo de solidaridad con nuestra institución y nuestros principios universitarios.

Este hecho nos indicaba - a los que desde temprano llegamos a la Universidad -, la dirección y el sentido de hacia donde iban los acontecimientos. Obviamente la UTE, jugaba para los fascistas-golpistas un papel preponderante y por eso esa demostración de fuerza militar iniciada esa madrugada y seguida por lo que posteriormente y en forma escalonada se fue dando por las fuerzas militares.

Al mediodía del día 11, ya la universidad estaba siendo completamente rodeada por efectivos militares y se podía observar como estrechaban el circulo en los alrededores y por todos lados, armados con fusiles, ametralladoras, blindados y posicionando piezas de artillería frente a la Casa Central y frente a la Escuela de Artes y Oficios. Se observaba además el posicionamiento de francotiradores en los sitios altos de edificaciones y estructuras que rodeaban la ciudad universitaria.

En las primeras horas de la tarde ya no se podía salir ni tampoco entrar al campus universitario pues todas las salidas ya estaban copadas por militares y algunos elementos de civil, seguramente de los órganos de inteligencia.

Me encontraba en la Escuela de Artes y Oficios y mas o menos a partir de las 4 pm, ya era imposible trasladarse a la Casa Central y viceversa y el contacto con las autoridades solo se podía hacer por los teléfonos internos, es decir, separaron a la gente de Casa Central y Escuela de Artes y de esta forma las unidades militares lograron aislar a los universitarios dentro de esas dos zonas.

Previendo los futuros acontecimientos y suponiendo las peores situaciones - y que finalmente se dieron -, nos organizamos en esos dos sitios a objeto de que ese gran número de personas actuaran con diligencia, con seguridad, con orden y mucha cautela ante las críticas condiciones que ya comenzábamos a vivir e instuir. Organizamos grupos no mayores a 20 personas y cada grupo con un jefe y ubicados estos en las diferentes aulas de la Escuela y en sitios dentro de las mismas, donde podían estar seguros en caso de que se iniciara un ataque por parte de las fuerzas militares que nos tenían completamente rodeados y aislados. Se creo una estructura de mando superior y la indicación era que nadie podía moverse de los sitios asignados a partir de las 7 pm y el responsable de esa actitud disciplinaria era el jefe de cada grupo.

Debo recalcar que por orden del Rector Kirberg y la Dirección Política de la Universidad fui designado como el Jefe máximo de la estructura de mando en la EAO (aproximadamente unas 1500 personas en esa área) y todas las precauciones que tomamos y asignamos, fueron corroboradas por los acontecimientos que paso a detallar.

Tipo 9 pm, se inicia el ataque contra la Universidad y las fuerzas militares empleando fuego de fusileria, ametralladoras, granadas autopropulsadas y disparo selectivo por parte de los francotiradores, atacan con fuego cerrado y cruzado sobre todas las estructuras de la EAO y Casa Central. Obviamente cundió un miedo colectivo en toda la gente que estábamos en esos recintos pero por suerte no cundió el pánico y los jefes de grupo lograron controlar a su gente y tendidos y sin movimiento, soportaron en su gran mayoría, este fuego cruzado que duro hasta aproximadamente las 4 am.

La jefatura de la estructura de mando nos movíamos con mucha prudencia de un lado a otro a objeto de recabar información respecto a heridos o muertes que pudiesen haber en el intertanto. La primera victima fatal fue de un compañero cineasta, conocido como el salvaje y quien fue mortalmente herido por francotiradores, en la zona detrás de la piscina de la EAO, por soldados apostados en la Población Villa Portales que quedaba al frente de la EAO y desde los techos de dichas edificaciones. Este compañero fue herido tipo 10 pm y lo retiramos hacia la enfermería, donde posteriormente falleció (tipo 5 am.). Hubo otros compañeros y compañeras heridos y una de las mas terribles fue una compañera muy joven, militante de las Juventudes Comunistas y conocida como la chica Peca y a quien un francotirador le voló la mandíbula inferior y eso sucedió mas o menos a las 11 de la noche. Por suerte la enfermería contaba con recursos humanos, profesionales y ciertos insumos que logro que gran parte de los heridos pudiesen recibir las primeras y excelentes atenciones y de esta forma disminuir el número de muertes durante esa balacera y en la cual solo el compañero conocido como el salvaje fue muerto.

El rector Kirberg, se comunico con el mando militar y les solicito que pararan la balacera, que en la universidad nadie estaba armado y que ya había varios heridos que requerían atención hospitalaria y que además podían ingresar pacíficamente al campus universitario y chequear que no había resistencia armada y solo una demostración masiva de universitarios en contra del golpe militar. La respuesta del alto mando fue lacónica y directa…¡Todos los comunistas debían morir!...y de esta forma cerraron cualquier posibilidad de dialogo y se incremento el fuego como dije anteriormente hasta las 4am.

Entre 4am y 5 am, se produce un silencio sepulcral y solo se oía un ruido como arrastrando piezas muy pesadas…¡era la artillería!…, estaban moviendo y posicionando las piezas de artillería y a las 5 am, escuchamos unos ruidos y detonaciones atroces y fue cuando comenzaron a bombardear las dos zonas de la universidad con fuego artillero. La puerta principal de entrada de la EAO y que era una pesada y fuerte puerta de hierro forjado, salio volando con los impactos directos de la artillería y junto a ella dos o tres compañeros vigilantes de la EAO, quienes fallecieron en el acto. Al mismo tiempo disparan fuego de artillería contra la Casa Central, en la cual se encontraban las autoridades universitarias e incluso esta edificación resulto doblada por el impacto artillero, (Ver portada de la Tercera de esa fecha donde muestran una fotografía de la bombardeada Casa Central). Detrás de este fuego artillero asaltan la universidad las fuerzas especiales de infantería disparando sobre cualquier objetivo móvil y al mismo tiempo lanzando granadas de mano a objeto de limpiar el camino y tomarse definitivamente las dos áreas; Casa Central y Escuela de Artes y Oficios (EAO).

Fuimos todos prisioneros y a fuerza de golpes, de insultos, de disparos y amedrentación nos fueron agrupando en el centro del patio principal de la EAO, unos sobre otros y disparando con ametralladoras punto 30 por encima de nuestras cabeza, sin importar edad, sexo ni heridos…¡Todos apilados como una pequeña montañita de seres humanos!...Asustados y maltratados y gritando los oficiales como energúmenos nos amenazaban de matarnos a todos como ya lo habían hecho con muchos dentro de la universidad..Sentíamos disparos en diferentes sitios, así como gritos y carreras, no podíamos observar nada pues estábamos boca abajo y sin poder levantar la cabeza y de esta forma estuvimos mas o menos hasta las 4 pm, sin comer, sin tomar agua, sin poder ir al baño. Después de 10 horas en esa posición nos levantan y nos ordenan en grupos y de esta forma comienza el traslado de todos los prisioneros al terrorífico Estadio Chile. Los buses en que nos transportaban eran los micros de recorrido habitual en Santiago e incluso con su mismos choferes y que fueron requisadas a sus dueños a objeto de utilizarlos en ese macabro transporte de 3000 prisioneros solo de la UTE al Estadio Chile.

Hago acá un paréntesis de mi informe y esta primera parte la podemos definir como los acontecimientos entre el 11 y 12 de septiembre en la UTE y el posterior traslado al Estadio Chile. Fue la parte inicial de tortura, amedrentamiento y socabamiento de la libertad de expresarse en forma masiva e individual sobre algo que estaba en contra de la constitución y la democracia como fue el inicio del Golpe de Estado en Chile. Fueron acciones de amendrentamiento masivo, de torturas sicológicas y físicas masivas, no individualizadas y mostrando el fascismo sus primeras muertes y heridos.… ¡chilenos jóvenes y universitarios!... ¡armados solo de sus ideales y principios!…eran los inicios de lo que después seria el fascismo selectivo.

Algunos nombres de compañeros que caímos prisioneros en esta primera etapa: Enrique Kirberg (Rector UTE), Víctor Jara (asesinado), Gregorio Mimisa (Presidente Centro Alumnos de la EAO, desaparecido), Jorge Coloma (Dirigente PC), Augusto Samaniego (Profesor UTE), Mariano Rodriguez (Venezolano y funcionario convenio CUT-UTE), Osciel Núñez (Presidente de la Federación de Estudiantes de la UTE), Manolo Contreras (Profesor UTE), Francisco Miralles (Estudiante de Ingeniería UTE), Francisco Lozan (Estudiante de Ingeniería UTE), etc., etc.

Después nos informamos que las unidades militares que atacaron y asaltaron la UTE eran el Regimiento de Artillería de Serena, el Regimiento de Antofagasta y el Regimiento Buin de Santiago.

2) Estadio Chile.


Como una segunda parte de este testimonio, relatare las terribles situaciones personales y colectivas que nos toca vivir en el Estadio Chile y que de una estructura deportiva fue transformada en un campo de concentración, en un campo de brutales y atroces torturas selectivas, en un campo de asesinatos, en un campo de torturas colectivas.

Tipo 7 pm fui trasladado junto a un grupo de unos 25 compañeros desde la UTE hasta el Estadio Chile en las micros descritas mas arriba. Fuimos ordenados en fila india y a punta de culatazos, golpes e insultos nos subieron a los buses y nos obligaron a estar encluquillados y sin levantar la cabeza hasta la llegada al Estadio Chile. Una vez llegado a la entrada lateral del Estadio, fuimos bajados a golpes y nuevamente ordenados en fila india a objeto de ingresarnos dentro de esas instalaciones. En esa espera y como prácticamente éramos el ultimo grupo para ingresar al estadio, vimos pasar, escoltado por una patrulla militar y recibiendo golpes e insultos y con su cara ensangrentada a nuestro noble rector Enrique Kirberg. Esta terrible escena nos lleno de rabia y dolor al observar la humillación a la que sometían a este brillante y culto educador.

Con las manos en la nuca y empujado por los militares fuimos ingresando por la puerta lateral del estadio y por un pasillo estrecho, lleno de militares de las distintas fuerzas, civiles y carabineros. Detrás mío venia ubicado mi gran amigo y camarada Victor Jara y quien llevaba puesto un poncho negro, tipo castilla. Mientras estábamos en ese pasillo, recorrían nuestra fila un grupo de oficiales de la Fuerza Aérea y de Carabineros. Uno de los oficiales de la Fuerza Aérea, reconoce a Victor Jara y de inmediato lo comienza a insultar y lo saca al costado frente a la muralla y gritando como energúmeno le decía….¡Comunista de mierda, Conchas de tu Madre, ahora vas a saber lo que es cantar las casitas del barrio alto!...Comienza a llamar a otros oficiales y a decirles…¡miren quien esta aquí, el comunista cantor de Victor Jara!...iracundo este joven, alto y delgado oficial, le quita el fusil a un soldado, coloca a Victor de frente a la pared con las manos levantadas y apoyadas sobre la misma y comienza a golpear la parte posterior de sus manos, una y otra vez con la culata del fusil. Victor no se quejaba y brotaba mucha sangre de sus manos destrozadas por los golpes. Fue una escena terrible y cobarde, la impotencia de no poder hacer nada nos dolía en el alma y el silencio de todo el grupo era impresionante. Nos obligan a correr hacia el interior y dejan a Victor en el sitio y golpeándolo.

Nos hacen correr y dándonos golpes de culata y patadas, nos obligan a sentarnos en las sillas de la parte baja de una de las alas del estadio. Lo que vimos fue dantesco, el área de la cancha estaba repleta de compañeros prisioneros de otras partes, muchos de ellos amarrados con alambres y cordeles, prácticamente desnudos, muy golpeados y llenos de sangre y moretones por todos lados. Nos informamos que la mayoría eran obreros de los cordones industriales. Las dos alas de sillas estaban completamente llenas e incluso gente en los pasillos y estábamos rodeados de soldados armados hasta los dientes y en algunos sitios tenían instaladas ametralladoras alemanas Raímeta calibre 30.

Observábamos a los oficiales moverse de un lado a otro, dando ordenes, gritando e insultando y de estos se distinguían dos (2). Uno muy alto, fuerte, de bigotes y un poco moreno y que era el Jefe del Campo, creado en el Estadio Chile y según dicen era el Coronel de Ejercito Pedro Espinoza y quien después fue el jefe del Estadio Nacional. El otro era un hombre joven, rubio, ojos azulados y de aspecto germánico y que se hacia llamar el PRINCIPE y se jactaba de haber sido el que movió los tanques del blindado en la asonada anterior al golpe conocida como el tanquetazo. Se dice que incluso por esta acción estaba detenido en una unidad militar, pero fue liberado y era el segundo al mando en el Estadio Chile.

El coronel Espinoza, hablaba por los parlantes del estadio, insultando a los prisioneros y amenazando a los aproximadamente 5000 detenidos - que calculábamos - había en dicho campo de concentración. Gritaba…¡esas ametralladoras que ustedes ven, les decían las SIERRAS DE HITLER…! porque cuando se disparaban contra la gente, cortaban los cuerpo en pedazos y repetía furioso…¡Denme la oportunidad de usarlas para matarlos a todos ustedes, comunistas – marxistas!... Era un oficial paranoico y varias veces disparo su pistola sobre algunos de los detenidos y constantemente al aire. Seguramente, su objetivo era crear un estado de terror generalizado en los detenidos.

El llamado PRINCIPE, se jactaba de haber matado personalmente a varios comunistas y eso lo hacia muy feliz, pues el único comunista bueno era el comunista muerto y lo repetía constantemente.

Pasaron varios días, calculo unos dos o tres, sentados en el mismo lugar, sin comida, sin agua y para ir al baño había que solicitar permiso y con las manos en la nuca íbamos acompañados por militares hasta el interior de los mismos. Hubo situaciones de suicidio de algunos compañeros que no soportaron la prisión y se lanzaron al vacío. Constantemente nos amenazaba tanto el Príncipe como Espinoza y siempre estaban disparando con sus pistolas a objeto de mantener el amedrentamiento colectivo.

Más o menos al tercer día, llaman por los parlantes a los profesores universitarios a que se presenten en el Hall de entrada del Estadio y se logro reunir unos 80 profesores, la mayoría de la UTE y algunos de la Universidad de Chile, también algunos profesores venezolanos, argentinos y de otros países. El Coronel Espinoza, una vez reunidos, habla con nosotros y nos plantea que el Gobierno Militar necesitaba del talento humano y que lo que les interesaba a ellos era nuestra capacidad académica y que dejáramos a un lado nuestro principios marxistas. Ordenó nos dieran un plato de comida y que conversáramos entre nosotros respecto a su planteamiento. Esta situación crea opiniones encontradas en el grupo, pues muchos realmente creyeron en la buena fe de este fascista. El tiempo nos dio la razón al grupo minoritario que planteamos que todo era una farsa y que el tiempo de detención y las posibilidades de tortura y muerte estaban latente y fue finalmente lo que ocurrió. Nadie salio libre y mucho menos los que después consiguieron su libertad, volver a las aulas universitarias.

Una de esas mañanas, sentimos una discusión muy fuerte y airada en el pasaje frente a la entrada principal (Hall) del estadio, a mi lado se encontraba el profesor y luchador venezolano (recientemente fallecido en Caracas) Mariano Rodriguez y me dice… ¡Juan, esos gritos son del Embajador de Venezuela!…, y en efecto así era. Ese valiente embajador discutía airadamente con el Coronel Espinoza y el Príncipe, de que el estaba seguro que habían muchos detenidos venezolanos y que el les exigía, en honor a su investidura diplomática y a los acuerdos internacionales, que le entregaran la lista de dichos compatriotas y que requería ver las condiciones físicas y psíquicas en que se encontraban. Los dos oficiales fascistas, negaban que hubiese extranjeros detenidos pues el problema era entre chilenos. De repente, veo que mi amigo Mariano Rodriguez, sale corriendo a la reja que separaba el hall de entrada y ese pasaje y le grita al embajador…¡Sr. embajador, soy Mariano Rodriguez, usted me conoce personalmente y aquí hay casi cuarenta (40) venezolanos, detenidos, torturados y amenazados de muerte!...La indignación de los oficiales fue patente, pero nada podían hacer, el valiente embajador se acerca donde Mariano y este le entrega un papel con los nombres de los venezolanos que estaban detenidos. Nosotros nos quedamos sorprendidos por la valentía, hidalguía y habilidad de Mariano y nos preguntábamos… ¡como logro el, conseguir a los venezolanos detenidos!...Después Mariano, nos contó que en cada ida al baño contactaba algún venezolano y les pedía escribieran los nombres de lo venezolanos que ellos supieran estaban dentro del estadio detenidos. Así este valiente luchador latinoamericano logro tener esta lista y dársela a ese honorable embajador. Lamentablemente no me acuerdo su nombre, se que era del partido social Cristiano de Venezuela y además hijo de un distinguido diplomático y profesor de la Universidad Central de Venezuela. Lo importante de este episodio es que la valentía y audacia de estas dos personas y a pesar de sus diferencias políticas logro salvar la vida de ese puñado de luchadores venezolanos. Deseo dejar constancia en este testimonio de ese noble hecho que demuestra que por encima de las diferencias, lo más importante y en situaciones tan difíciles, es luchar por la vida y dignidad de los seres humanos y la de nuestros compatriotas.

Otro de los hechos trágico y burlón vivido fue el siguiente; Había un muchacho muy joven, elegantemente vestido pero muy maltrecho, un poco gordito y de cara redonda y blanca, se notaba un joven fino y muy asustado. Cada vez que pasaba el Coronel Espinoza acompañado de otros oficiales y siempre con el Príncipe a su lado y veía a este joven, exclamaba, este muchacho es muy inteligente y culto, es hijo del Secretario privado de Allende (Oswaldo Puccio) y trabajaba junto a su padre muy cerca de Allende en la Moneda. Decía, yo siempre lo admire por su cultura, su inteligencia y lo conocí y hablaba con el cada vez que iba a la Moneda. De repente grita…levántate Puccio.… saluda a mis amigos militares y golpeándolo, pateándolo e insultándolo le dice…Puccio.., te enseñare una poesía…quiero que te la aprendas de memoria y la repitas sin equivocarte cada vez que pase con mis soldados y oficiales frente a ti….¡ Se acabaran las piedras en Chile y las FFAA, nunca serán marxistas!...Oistes Puccio y lo hacia repetir la consigna en posición firme y con fuerza. Varias veces pasaba frente a este joven y le ordenaba…Puccio, recítale la poesía que te enseñe a mis amigos y Puccio se levantaba y la repetía. Generalmente lo hacia con voz débil, resquebrajada y no en posición firme. Esto molestaba a Espinoza y agarrandolo a patadas y golpes lo obligaba a gritar la poesía que el le enseño con voz fuerte y en posición firme. El joven Puccio, estaba muy golpeado y muy mal psicológicamente, apenas conversaba y se veía muy triste y apesumbrado y se manifestaba en sus ojos el miedo ante lo que estaba viviendo. En una de esas tantas caminatas de Espinoza y el Príncipe, vienen directo a Puccio, con un nutrido grupo de oficiales de Carabineros y les dice…¡Les presento a Puccio, un joven muy inteligente, amigo de Allende y mi regalón, quien les recitara una poesía que le enseñe!…, le dice a Puccio, recita lo que te enseñe, se para el joven en posición mas o menos firme, con las manos en la nuca y repite…¡Se acabaran las piedras en Chile y las FFAA, nunca serán marxistas!...Iracundo Espinoza le grita…¡mas fuerte imbecil, que te escuchen bien mis amigos!...Puccio vuelve a repetir con mas fuerza y mas firme la consigna, Espinoza como un energúmeno lo agarra a patadas y golpes y gritaba…¡te equivocaste conchas de tu madre!...¡Me has dejado como un imbecil delante de mi amigos oficiales!...la poesía es y que no se te olvide nunca mas y para que no te equivoques…¡Se acabaran las piedras en Chile y las FFAA…y Carabineros… Puccio…y Carabineros…nunca serán marxistas!...apréndetela bien y me la repites pues muy mal me dejaste ante estos oficiales de la policía. Puccio le repite la consigna agregando a los Carabineros y se retira Espinoza y su fascista comitiva. Todo el grupo de detenidos, cada vez que veía estas escenas guardaba un silencio terrorífico y una indignación por lo humillante de las mismas. Esta vez fue el clímax y esta situación nos muestra en toda su expresión el odio, el irrespeto a la calidad humana, el irrespeto a los jóvenes y la verdadera cultura fascista y asesina de los altos oficiales de nuestras FFAA.

En el intertanto y mas o menos al tercer o cuarto día fui llamado por unos oficiales del ejercito para ser interrogado. Me llevaron esposado a los sótanos del Estadio Chile y lo que me toco ver a medida que avanzaba por los pasillos del sótano fue DANTESCO. Decenas de compañeros heridos, amarrados, desnudos y además escuchando fuertes golpes y gritos de dolor. En estos sótanos estaban TORTURANDO y ASESINANDO compañeros.

Me instalan esposado con un grupo de unos cuatro (4) compañeros y entre los que se destacaban Victor Jara, Osciel Nuñez y Gregorio Mimisa. Todos ellos muy golpeados y heridos, especialmente Victor que tenia sus manos completamente rotas y sus dedos absolutamente quebrados, apenas hablaba y su rostro absolutamente desfigurado. Nos miramos y me dice… ¡compañero Rulo, nos mataran a todos!...yo le asiento y Osciel me entrega un pequeño papelito, donde Victor había escrito su ultimo poema y en letras muy pequeñas. Nos planteamos tratar de transcribirlo en varios papelitos y con la indicación que los que salieran vivos de ese infierno lo regáramos por todo el Estadio para poder de alguna forma, sacarlo fuera y dejarlo como uno de los testimonios más profundos de la horrible situación que estábamos viviendo. Por suerte así fue y se sacaron muchos papelitos al exterior con este póstumo poema de nuestro gran Victor Jara.

En este horrible sitio no sabíamos si era de noche o de día, nuestros relojes y toda nuestra documentación había sido incautada. En un momento me agarran fuertemente y a golpes me introducen en un pequeño cuarto débilmente iluminado y logro ver a unos cuatro oficiales, tanto del Ejercito como la Fach. Me vendan los ojos, me desnudan y comienzan a golpearme con puños y palos por todas partes. En ese entonces, tenia 27 años y mi contextura física era muy fuerte, pues era muy aficionado al deporte…¡creo que esa fortaleza de alguna manera me salvo!...estando a punto de desmayarme me empiezan a preguntar por las armas que se usaron en la Universidad contra los militares y carabineros y que dijera donde estaban escondidas. Me decían que desde la Escuela de Artes se resistió y que había cuatro (4) carabineros y como tres (3) militares muertos por estos disparos. Me decían que les indicara sobre la persona que estaba de Jefe de los que estaban en la EAO y yo siempre les respondí lo mismo…¡No habían armas, no había jefes!… y que los que nos encontrábamos en ese lugar éramos universitarios y en mi caso particular que yo era profesor de la universidad.

Después de esta golpiza y discusión con ellos, se plantean que se habían equivocado conmigo pues yo era profesor y no alumno de la Universidad y que seguirían buscando al tal LULO que sabían ellos era el jefe militar en la Universidad. Me devuelven un rato al grupo donde estaba Victor, les comento lo que me toco vivir y como no estaba esposado los abrazo y acaricio, especialmente con mucho amor de hombre y compañero a nuestro recordado Victos Jara. Al rato me llaman para sacarme del sótano y llevarme arriba y me despido de estos nobles compañeros. A Victor lo asesinaron, Gregorio Mimisa hasta el día de hoy esta desaparecido y Osciel Nuñez, producto de las fuertes torturas, se le extirpo un testículo una vez en libertad y en Europa.

Fui llevado al pasillo de entrada a los sótanos, que se encontraba atiborrado de detenidos y casi todos amarrados, golpeados, casi desnudos y muy heridos. Me colocan al lado de dos (2) jóvenes Argentinos, quienes estaban muy golpeados y malheridos y me dicen que ellos eran mecánicos torneros y trabajaban en una de las Fabricas de los Cordones Industriales y que en esa fabrica hubo resistencia armada, pues llegaron a ella, muchos de los compañeros del GAP con armamento. En los enfrentamientos con Carabineros murieron varios policías y esa era la razón por la cual a ellos dos los tenían en esas condiciones. A estos dos compañeros argentinos y más o menos unas tres horas de estar yo al lado de ellos, los llegan a buscar una patrulla de carabineros y a punta de golpes y patadas los sacan hacia fuera del Estadio y sentimos cuando descargaron las ametralladoras asesinando a estos jóvenes. Dejo constancia en este testimonio que en ese lugar donde estaban los dos argentinos se encontraban en muy mal estado el compañero Samuel Riquelme (jefe de investigaciones) y el gordo Litre Quiroga, jefe de prisiones quien fue posteriormente asesinado

Después de esta terrible situación vivida, me sacan unos militares y me llevan al grupo de 80 profesores universitarios en el Hall Central del estadio. Dentro de ese grupo había dos o tres doctores y con paños húmedos y compresas realizadas con pañuelos me curan las heridas y me dicen que me pondré bien pues solo tengo hematomas y heridas leves. No hay huesos rotos ni heridas profundas. Les explico a los compañeros lo que me toco vivir y ver en los tenebrosos sótanos y les comento que estuve con Victor, Osciel, Gregorio, Samuel Riquelme y Litre Quiroga y les confirmo lo malheridos en que se encuentran, especialmente Victor. Les entrego el papelito con el poema y muchos que podían lo transcriben y fue de este grupo que sale este testimonio fuera del Estadio.

Calculo que en el Estadio Chile estuvimos unos cuatro (4) o cinco (5) días. Comienza a haber mucho movimiento y llega un grupo de militares a ordenernos en fila india pues seriamos trasladados a otro lugar. Era de noche, nos montan en unos camiones y buses y nos trasladan del Estadio Chile al estadio Nacional.

Fuera de las personas que he descrito y con quienes me encontré en el Estadio Chile, enumero algunas otras: Manuel Cabieses Donoso (periodista, dirigente del MIR y director de la Revista Punto Final), Doctores Jadresick e Ipinza, Profesor Luis Vitale (historiador y académico del Pedagógico de la Universidad de Chile). Profesor Mario Céspedes (Insigne académico e historiador, profesor incluso en la Academia Militar), etc., etc.

3) Estadio Nacional.

Como tercera etapa de este testimonio, comentare la situación vivida en el otro gran campo de concentración de prisioneros como fue el Estadio Nacional

Fuimos nuevamente ordenados en fila india y a punta de culatazos y golpes – como ya era tradicional – nos introducen en un bus y agachados y con las manos en la nuca nos llevan de madrugada al Estadio Nacional y en la llegada al mismo, recibimos el mismo trato de golpes e insultos y nos introducen a uno de los camarines del Estadio. Supongo éramos unas ciento cincuenta (150) personas y completamente hacinados en estos estrechos camarines no podíamos tendernos y debíamos permanecer de pie, hasta el baño de los camarines estaba lleno de gente. El frío era atroz y muchos de los compañeros de más edad así como algunos que estaban muy malheridos lográbamos hacerles espacio para tenderlos y con nuestras chaquetas taparlos para darles un poco de calor.

Calculo que pasamos unos dos (2) días encerrados en este camarín ubicado en la zona de la puerta de la Maratón - si mal no recuerdo era el camarín # 9 – El hambre era terrible y recuerdo que algunos compañeros con hojas de afeitar viejas encontradas en los baños picaban pedacitos de cáscaras de plátano y naranja y lo repartían entre todos. Era algo impresionante ver como lograban picar en mínimos pedazos estas cáscaras y repartirlas entre los 150 detenidos.

Como a los dos días, abren la puerta del camarín y nos sacan a las graderías del Estadio. Era un día relativamente asoleado y pudimos tomar aire y sol, ver el bello césped del Estadio y observar como gran parte de las graderías estaban atiborradas de prisioneros – calculamos unas veinticinco mil (25.000) personas – Habían soldados fuertemente armados -, tanto en la parte superior como en la cancha del estadio, y las famosas ametralladoras raimetas ubicadas estratégicamente en distintos lugares del mismo y apuntando en todas direcciones.

Después de unos cinco (5) días, fue la primera vez que logramos probar comida y en cocinas de campaña y platos de peltre, nos sirvieron una cucharonada de porotos, realmente la comida se sintió sabrosa pues el hambre era muy fuerte. Por los parlantes centrales del Estadio tocaban constantemente marchas militares y de vez en cuando llamaban por los mismos, a detenidos para que se presentaran en el disco negro, ubicado frente al palco presidencial y en la pista atlética del Estadio. Este disco negro, paso a ser un símbolo macabro – pues después supimos y me toco además vivirlo personalmente -, ya que prácticamente todos los que eran llamados desaparecían del Estadio o bien volvían completamente destrozados por la tortura.

Estuvimos varios días y semanas en una rutina similar, temprano nos llevaban a las gradas, recibíamos un plato de porotos tipo dos (2) pm y a las cinco (5) pm, nos metían nuevamente en los camarines. Había cierta libertad de movimiento en la zona de gradas, se podía ir al baño en grupos, acompañados por militares, en fila india y con las manos en la nuca. Por los parlantes las marchas, los llamados al disco negro y poco a poco comenzaban a leer listas de detenidos que los llevaban a la Zona Norte del Estadio y que pronto serian liberados.

Había un movimiento más o menos constante dentro del mismo Estadio; cambio de camarines y de zonas, gente que salía libre y otros que llegaban recién detenidos, pero en general, se notaba que iba disminuyendo la cantidad de prisioneros y ya en los camarines quedábamos unas cincuenta (50) personas. Dentro de estos recientes detenidos, dejo testimonio de la llegada del que era Secretario General de la Universidad Técnica y además miembro de la Dirección Central del Partido Socialista, compañero Ricardo Nuñez, quien fue detenido después del golpe en la misma Universidad y fue muy golpeado y torturado y en muy malas condiciones físicas llego detenido al estadio nacional. Además dejo constancia de la detención y posterior traslado al Estadio, del hijo del secretario General del Partido Comunista, mi gran amigo y camarada Luis Alberto Corvalan Castillo.

Pasan los días y dentro de esos movimientos me trasladan a la Zona Norte, que era el lugar de transito hacia la libertad. Dormíamos debajo de la marquesina de esa zona, en los pasillos - calculo éramos unos cuatrocientos (400) compañeros – Una noche, nos despiertan con mucha fuerza y brutalidad, era el Jefe del estadio, Coronel Pedro Espinoza, acompañado de oficiales de todas las armas, algunos civiles y soldados de custodia, pregunta por Victor Hugo Sánchez Carrasco (profesor de computación de la UTE y militante del partido comunista), nadie responde a ese nombre e iracundo grita varias veces y plantea si alguien lo conoce. Un silencio sepulcral y se retiran ante el silencio. Pasan un par de días y una tarde, vemos que desde la zona del disco negro traen a un compañero a punta de patadas y golpes por toda la pista del estadio. En ese momento me encontraba en la Zona Norte del mismo y muy cerca de la pista y cuando este compañero pasa frente a nosotros lo reconocemos; era el hombre encargado del aparato militar del partido Comunista en la UTE y Jefe directo mío - pues yo formaba parte de esa estructura especial de la organización -, el compañero era, Victor Hugo Sánchez Carrasco. Todos los que lo conocíamos nos quedamos estupefactos y varios de los que estaban a mi alrededor, trabajaban en esa estructura secreta de la organización. Estaba junto a nosotros el jefe del Partido en la Universidad, un compañero obrero y que nosotros cariñosamente lo llamábamos el “Viejo Rondon”, antiguo militante, nacido en las pampas salitreras, de una moral y fuerza a toda prueba.

El compañero Rondon, habla aparte conmigo y me plantea que la situación era difícil, si yo tenía alguna información respecto a Victor y que viera la forma de contactarlo a objeto de tener más información respecto a su detención. A los pocos días logro contactarlo y me cuenta Victor que lo detienen y con pruebas directas de la estructura que el dirigía y me plantea que debió soltar mi nombre ya que les preocupaba fundamentalmente el famoso LULO de la EAO y de esta forma salvar a una cantidad de otros compañeros que estaban detenidos. Para mi fue un golpe muy duro, Victor estaba muy golpeado y debía prepararme para lo peor, nos abrazamos y desde ese día hasta hoy nunca mas he sabido de su persona. Hablo con el compañero Rondon y comienzo a prepararme para el interrogatorio y tortura que en cualquier momento llegaría. Unas compañeras del MIR, estaban como enfermeras de la Cruz Roja y logro conseguir con ella algunas pastillas anticoagulantes y comienzo a tomarlas. A los pocos días y siendo ya cercana la hora de entrar a dormir, escucho mi nombre y la orden de presentarme al famoso y tétrico disco negro. Eran aproximadamente las seis (6) de la tarde, corría una brisa helada y acompañado por una patrulla militar camino por toda la pista atlética hacia el punto negro. Los compañeros de la UTE que me conocían me miraban compungidos y preocupados y muchos lloraban, caminaba lento y trataba de ser muy fuerte – era como caminar hacia el caldazo - , para tratar de entregarles a mis compañeros entereza y firmeza. Llegado al punto negro, pasan unos interminable minutos y aparecen un grupo de oficiales y civiles de diferentes fuerzas y a punta de golpes, patadas y culatazos me introducen por unos pasillos, me desnudan y me meten a una pequeña salita, en la cual habían unos cinco (5) oficiales y uno de ellos por su modo de hablar capto que es brasileño. Me tapan los ojos y me cuelgan en una especie de barra en el aire y amarrado de pies y manos a ella, me lanzan baldes llenos de agua y comienzan a ponerme electricidad en los genitales y el ano. Sufro tremendas contracciones y un dolor instantáneo en todo el cuerpo imposible de describir, siento como que doy vueltas alrededor de la barra - era el famoso pao de aras – Este era un instrumento de tortura aplicado en Brasil y que estaban los gorilas brasileños enseñándoselo a los torturadores chilenos. Pierdo el conocimiento y cuando despierto, me preguntan por las armas de la EAO y mi papel en la organización. Les planteo lo mismo que repetía en el Estadio Chile, que era profesor de la universidad, que no sabia de armas y que mi relación con Victor Sánchez era solo de ayudarle en la preparación física a su equipo, debido a mi experiencia deportiva y de escalador de montañas. Me comienzan a golpear y cuando recobro el conocimiento estoy tirado en el césped del Estadio, en el medio de la cancha, desnudo, con mucho frío y dolor y veo que estaba madrugando. Había varios soldados rodeándome y uno de ellos me iba a dar agua y el suboficial a cargo se lo prohíbe, pues podía sufrir un colapso por la electricidad que me pusieron en la tortura. Al lado mío estaba otro compañero en similares condiciones y después supe que era Alberto Corvalan.

Me transportan en camilla hacia la puerta de la maratón y nuevamente me llevan al camarín numero nueve (9). Me encuentro en este camarín con una tremenda solidaridad del grupo de compañeros que se encontraban ahí, me colocan sobre unas frazadas en el suelo y por suerte, me reencuentro con el Dr. Jadresick y con tres (3) doctores mas y quienes de inmediato me examinan y observan los moretones, las quemaduras y lo que mas le preocupaban eran las enormes hematomas en mis testículos. Me ponen compresas, lavan las heridas y me dejan acostado durmiendo y recuperándome. Durante los otros días comienzo a recuperarme poco a poco y los doctores me indican tome el sol y aire completamente desnudo a objeto que la naturaleza ayude a cicatrizar las heridas y así al poco tiempo me recupero y puedo caminar.

Siguen por los parlantes del Estadio los himnos militares, los anuncios de grupos de compañeros para que se dirijan a la Zona Norte de preliberación, los llamados al disco negro, pero comienzan voces de mujeres de la cruz roja a llamar a detenidos que recibían encomiendas y cartas de sus familiares. Esto fue como una bendición, pues ninguno de nosotros tenía información de la familia y tampoco ellos de nosotros y la incomunicación era total.

Más o menos a unas tres semanas del llamado al disco negro, llegan muy de madrugada varios militares con unas listas, nos llaman, nos ordenen en fila india y nos llevan a la zona del velódromo del Estadio Nacional. Cuando llegamos a ese sitio ya estaba aclarando y vemos que en total habemos unas cien (100) personas, nos sientan en las gradas poniente. Había muchos soldados y oficiales de la Fach y del ejercito, ponían música en los parlantes y solo se hacia silencio cuando llamaban a grupos o personas solas de los que ahí estábamos. Tipo 11 am, me llaman junto a dos muchachas muy jóvenes, incluso una de ellas adolescente y nos llevan a una especie de sótano que quedaba debajo y en la Zona Norte del Velódromo, habían como unas oficinas y escuchábamos horribles gritos de dolor en diferentes lugares – estaban torturando – Veo entre los pocos detenidos a Luis Albero Corvalan y quien me saluda disimuladamente. Las dos muchachas comienzan a llorar y a gritos y arrastrándolas son llevadas a una de las salas. Nos ponen una capucha y de frente a una pared, pasan unas dos o tres horas, escuchando esos gritos intermitentes y crueles y siento que me agarran con fuerza del codo y me conminan a seguirlos. Me introducen en una de estas salas y encapuchado apenas podía ver siluetas que se movían de un lado a otro, de repente gritan llego el jefe y de inmediato comienzan a golpearme por todo el cuerpo sin preguntar absolutamente nada. Me tiran al suelo, me dan patadas, me levantan y siguen golpeando, hasta que dicen basta y el jefe comienza a preguntarme por una serie de nombres ligados al presidente Allende: empezando si yo conocía personalmente a Allende, si conocía a varios de sus Ministro y si conocía a algunos de los del GAP. Les decía lo mismo anterior, que era profesor universitario y que mi única cualidad extra universitaria era ser montañista y que incluso fui miembro del Cuerpo de Socorro Andino y que no conocía a nadie en las alturas políticas. Uno de los interrogadores me comenzó entonces a preguntar sobre técnicas de montañismo, cumbres en las que había estado y con que grupos de escaladores y si había participado en recate de victimas. Les hice un recuento pormenorizado de mi experiencia como escalador de alta montaña y al final dijo, llévenselo pues este hombre dice la verdad y domina el tema.

Me sacan, me llevan de nuevo a las gradas del velódromo, un poco golpeado y me encuentro en esta con Alberto Corvalan, quien nuevamente estaba muy golpeado. Muchas de las personas que ya habían sido interrogadas estaban en las mismas condiciones y tipo 6 pm, nos ordenen en fila india y nos llevan de nuevo a los camarines del Estadio.

Una alegría inmensa estar de nuevo con los compañeros del camarín nueve (9) y mas al saber que varios ya salieron en las listas para ir a la zona de liberación. Va disminuyendo el numero dentro del camarín y creo que a estas alturas no pasábamos de unos quince (15). Seguía la rutina, música militar, llamados de la cruz roja y de vez en cuando llamado al disco negro y a la zona de liberación. Creo que a esa altura habíamos en el Estadio unas dos mil (2000) personas. Comienza a corre el rumor que viene una liberación masiva, si mal no recuerdo debe haber sido todo esto en los primeros de Noviembre de 1973, cuando nos informan que ese fin de semana recibiríamos visitas de familiares.

Ese feliz día llega y era un domingo, tipo 10 am, comienzan a entrar por la pista de atletismo los primeros familiares, solo dejaban entrar uno por detenido. Siento un grito muy fuerte y era Alberto Corvalan abrazado con una de las personas que entro y me dice… ¡Juan, acá esta Ernesto, tu hermano!…Era cierto, era mi hermano Raul Ernesto Ruilova Maluenda, militante también del Partido y también de los equipos de seguridad de la organización. Estudiaba Medicina Veterinaria en la Universidad de Chile y además amigo y compañero de estudios de Alberto Corvalan, quien estudiaba en la Escuela de Agronomía. La alegría es inmensa en todo el grupo, al fin íbamos a tener noticias de nuestras familias y también de la organización y saber como estaba la situación fuera de los campos de concentración. Ernesto me explica que mi hermana Miriam y un grupo de amigos, así como el hermano de mi esposa, Raul Leal, habían sido también detenidos, que habían estado en el Estadio Chile, pero los liberaron a los dos o tres días de detención y que el único preso de la familia Ruilova era yo. Que no aparecí durante un tiempo en las listas de detenidos y que eso los tenía preocupado y más aun cuando mucho de los que iban siendo liberados informaban que yo estaba vivo y en el Estadio. Esto ayudo a que la familia y mi esposa reclamaran en las oficinas de detenidos y en la Cruz Roja respecto a la incongruencia de tener información de mi existencia en el estadio y no aparecer en las listas. Esta presión surtió el efecto deseado, hasta que finalmente apareció mi nombre y la familia decidió que Ernesto fuera quien me visitara.

Le indicamos a mi hermano que era necesario que no fuera mas a la universidad, que se asilara, pues desde adentro nosotros si sabíamos lo que sucedía. Que las detenciones ahora eran selectivas, que había muchos compañeros asesinados, que había mucha gente desaparecida y que las torturas y apremios físicos estaban a la orden del día y que lo más saludable era buscar asilo e irse del país. Lamentablemente mi hermano no hizo caso a estros consejos y a los días después de esa visita es arrestado en la Escuela de Veterinaria de la Universidad de Chile.

A los pocos días, se acentúa el rumor que seriamos trasladados a otro campo de concentración. Se leen las últimas listas de liberados del Estadio, hasta que finalmente se lee una lista de unos ochenta (80) compañeros a los cuales se les reúne en un sitio con sus pertenencias y al otro día son sacados fuera del estadio pues serian llevados a otro lugar de detención. Quedamos en el estadio unos ochocientos (800) detenidos, muy preocupados y nadie nos informaba que iba a suceder con nosotros. En la tarde, después que salio el grupo de ochenta (80), se lee una ultima lista de liberación y calculo quedamos entre cuatrocientos (400) a quinientos (500) detenidos.

Pasan unos dos días mas y en la madrugada nos levantan a todos y nos exigen saquemos todas nuestras pertenencias y que nos formemos por escuadras y pelotones a medida que nos nombraban, en el centro de la cancha del estadio. Nos informan que seriamos trasladados lejos de Santiago, que era una operación militar muy delicada y que por lo tanto, había que obedecer todas las indicaciones y mantener una disciplina férrea en el traslado pues sino seriamos hombres muertos. Se noto un endurecimiento total de los militares con nosotros y nuevamente aparecieron los golpes, culatazos y patadas para mantenernos ordenados. Comenzaba la salida del Estadio y el destino que aun no sabíamos cual era, vimos después que era por vía terrestre a Valparaíso y posteriormente a Chacabuco en el Norte del país.

Hasta acá esta parte de mi testimonio y que tiene que ver con lo ocurrido en Estadio Nacional. He dado detalles de un grupo de compañeros con los cuales nos encontramos en el Estadio Nacional así como los nombres de los más destacados y de los que aun recuerdo sus nombres.

4)Traslado a Valparaíso.

Como cuarta etapa de este testimonio, escribiré sobre lo que fue el traslado desde el Estadio Nacional, hasta el muelle de Valparaíso y donde posteriormente fuimos embarcados para ser transportados hacia Antofagasta.

No recuerdo la fecha exacta de esta salida, pero debe haber sido a fines de Octubre o primeros de Noviembre de 1973. Tipo 9 am, nos sacan por escuadras y pelotones hacia la zona de la puerta de la Maratón y fuimos introducidos ordenadamente en una gran cantidad de buses que estaban numerados y estacionados en dicho lugar. El despliegue militar y de Carabineros era enorme y la actitud de todos ellos muy agresiva. A golpes, empujones y culatazos nos metían en los autobuses y a medida que se llenaban, ordenaban los mismos en fila para la partida. Era como las películas de los Nazis de la segunda Guerra; Helicópteros artillados sobrevolando el espacio aéreo alrededor del estadio, tanques y vehículos blindados con los ametrallarodistas en posición de combate, motos con carros al lado y ametralladoras, camiones con carrocerías planas y en las que estaban montados cañones y ametralladoras antiaéreas, etc.

Tipo 11 am comienza la salida del estadio de esta caravana terrorífica, abriendo paso decenas de motos y carros de carabineros y militares, haciendo sonar las sirenas y luces encendidas, detrás unos cuatro (4) buses y entre cada cuatro de ellos, los camiones con los cañones, tanques y carros blindados. Cerrando esta caravana el mismo tipo de vehículos de los que la abrían. La caravana sale del estadio y se enfila por la calle Ñuble hacia el poniente y buscando la carretera hacia Valparaíso. Miles de persona observando desde las calles, ventanas, techos y balcones de los apartamentos este grotesco desfile. Muchos llorando, casi nadie haciendo burla y mostrando sus rostros y expresiones, miedo, terror, asombro ante el dantesco espectáculo gratis que les ofrecía las FFAA de Chile….Cientos de chilenos, de compatriotas, detenidos y llevados prisioneros hacia un lugar que nadie sabia…, - que historia mas triste y patética vivida en nuestro país – Todas las bocacalles durante el trayecto estaban bloqueadas con trincheras de sacos de arena y sobre ellas policías y militares apostados con sus ametralladoras y surcando el cielo por donde se movía la caravana helicópteros artillados dando vuelta y custodiando el aire de un posible enemigo. De esta forma salimos de Santiago, se toma la carretera a Valparaíso y tipo 4 pm se hace entrada al puerto y miles de personas desde los cerros y casas observando tan absurdo espectáculo. Al final llegamos a uno de los muelles, nos obligan a bajarnos de los buses, nos ordenan en fila india y por escuadras y pelotones los militares y carabineros, nos entregan como un trofeo a la Armada nacional. Se hacen cargo de nuestra seguridad ahora la Infantería de Marina y comienza de nuevo a lo que ya nos tenían acostumbrado; gritos, insultos, golpes, patada culatazos para los traidores comunistas de nuestra patria, según vociferaban los valientes oficiales de estas unidades navales.

5) Andalien.

Termina acá la cuarta parte de mi testimonio y ahora explicare la quinta parte que tiene que ver con el abordaje a un viejo barco de carga salitrera, llamado ANDALIEN, el traslado por esta vía marítima durante unos cuatro (4) días por el Océano Pacifico y la posterior llegada al puerto de Antofagasta, al Norte de nuestro país.

Una vez ordenados en fila india y de acuerdo a las escuadras y pelotones y como siempre a punta de patadas, golpes, insultos, culatazos, pero ahora de la Infantería de Marina, nos fueron subiendo al barco por las escalerillas, llegar a cubierta y meternos a las Escotillas de las bodegas del mismo. Las bodegas de este barco eran muy profundas y por unas escaleras marineras, de hierro y además resbalosas había que bajar verticalmente hasta el fondo de las mismas. Todo esto había que realizarlo a la carrera y el peligro de soltarse y caer al fondo eran muy probables. Detrás mío venia el insigne académico Mario Céspedes, ya un hombre anciano y no acostumbrado a un trato tan vejatorio y menos tener la flexibilidad para bajar por ese hueco en forma vertical. Debido a que se le notaba el temor de bajar por las escaleras, los marinos comenzaron a insultarlo y a golpearlo, yo agarro su maleta la tiro hacia la bodega por la escotilla lo monto sobre mis hombros y me deslizo, con el encima, hasta el fondo de la embarcación. El profesor Céspedes, lloraba de impotencia, de amargura y agradeció, con la cortesía de un hombre de tanta cultura, mi osadía de ayudarle en tan difícil situación. Su maleta se partió al golpear el fondo y todas sus pertenencias se regaron por el piso, entre todos ayudamos a recogerlas. Fuimos el ultimo grupo en entrar y nos dimos cuenta que estaba atiborrada de compañeros – calculo unos doscientos (200) - . En el centro de esta escotilla estaba colocado el CHUTO, que era un tambor de 200 litros, cortado por la mitad y en la parte superior dos (2) tablas en V y ese era el baño para hacer nuestras necesidades biológicas, orinar y defecar.

Me encuentro en esta escotilla y cerrando el circulo alrededor del chuto a mi amigo y profesor de Física de la UTE, Luis Angulo. Luis, era también militante del Partido Comunista y si bien sabía que había caído en la UTE (Casa Central), no nos habíamos visto ni en el Estadio Chile ni en el Estadio Nacional. El vivía en la misma población en que yo vivía con mi esposa e hijos – Parque Alameda en Pajaritos -, la amistad que teníamos ambos se manifestaba también en la amistad de nuestras respectivas esposas e hijos. Fue muy agradable y emotivo este reencuentro, independientemente de las condiciones subhumanas en que nos encontrábamos – en el fondo de la sentina de una vieja embarcación salitrera – Luis había sido oficial de la Fuerza Aérea y con lagrimas y llantos llenos de dolor, me contaba como sus mismos ex compañeros de la FACH, lo habían torturado, lo habían golpeado y se habían reído de su condición de preso político. No les importo la amistad incluso entre sus familias y esto provoco en Luis un dolor espiritual que nunca se le paso y que contribuyo mucho en su ánimo y su salud mental durante el arresto.

El barco zarpo de madrugada, los infantes nos alumbraban con poderosos focos desde arriba en cubierta y gritaban insultos contra los que estábamos abajo. Pasaron dos días de navegación, nos lanzaban con cordeles y en jaulas los platos con porotos, o lentejas, no nos daban agua y lo que mas hacían era lanzar chorros de agua con manguera para poder por lo menos mojar nuestros cuerpos, nuestras ropas, nuestros labios. La sed, el hacinamiento, el hambre, el miedo, el frío, la fetidez, iban haciendo estragos en la salud física y mental de los compañeros. El chuto se iba llenando de excrementos y orines, el olor se hacia insoportable y obviamente al no haber con que limpiarse después de hacer las necesidades el olor individual era terrible. Como al tercer día de viaje el bamboleo del barco era muy fuerte y yo calculo que en ese instante íbamos pasando por las alturas de Coquimbo y en donde siempre el mar es agitado y hay grandes olas que cruzar. De repente, el chuto se da vuelta y casi todo su pestilente liquido y excrementos cae sobre la humanidad de mi gran amigo Lucho y de varios otros compañeros que estaban vecinos a el. Esta situación produjo en Luis Angulo un aumento de su estado depresivo y nos preocupaba mucho su situación espiritual y mental. En la madrugada del cuarto día, nos anuncian que subamos uno a uno a cubierta y apenas llegados a esta y con mangueras de presión los infantes de marina nos bañaron y además una forma de lavar nuestras hediondas ropas. A pesar del frío fue refrescante salir a cubierta y vemos en el horizonte los típicos cerros desérticos que rodean Antofagasta. Estábamos al frente del puerto y poco a poco nos acercamos a el, hasta tocar el muelle tipo 2 pm.

Nuevamente, nos ordenen en fila india y por escuadras y pelotones en la cubierta y una vez mas a punta de golpes, insultos, patadas y culatazos nos hacen bajar a tierra por las escaleras del barco y nos entregan abajo al personal del ejercito y quienes nos esperaban para montarnos en el tren y por este medio llevarnos hacia la Oficina Salitrera Abandonada y transformada en Campo de Concentración, que era CHACABUCO.

6) Tren a Chacabuco.

Termina acá la quinta parte de mi testimonio y paso a narrar ahora la sexta parte y que tiene que ver con el traslado en tren desde el muelle de Antofagasta hasta el campo de concentración Chacabuco.

La infantería de marina nos entrega al ejército y en las instalaciones cercanas al muelle el personal del ejército nos ordena en fila india y se vuelve a repetir lo de siempre; golpes, insultos, culatazos y gritos para ordenarnos en fila india y llevarnos para irnos subiendo ordenadamente en un viejo tren. Poco a poco nos introducen en los vagones a los más o menos cuatrocientos (400) detenidos y cada vagon esta custodiado por personal militar fuertemente armado y en las dos puertas de entrada y salida de cada vagon son apostadas las ya conocidas y temidas ametralladoras alemanas raímeta.

Cada dos vagones un vagon de carga sin barandas e instalado sobre el mismo ametralladoras y cañones antiaéreos, rodeados de sacos de arena y custodiados por pelotones artilleros. Un helicóptero artillado sobrevolando constantemente por encima del tren y tipo 4 pm arranca la locomotora, arrastrando varios vagones, con una carga de prisioneros políticos chilenos.

A medida que cruzábamos lentamente, las calles aledañas al tren en la ciudad nortina de Antofagasta, se repetía nuevamente la escena de nuestra salida del estadio nacional y llegada a Valparaíso,. Miles de personas de los barrios vecinos observando con estupor, con asombro, con miedo y muchos con sus ojos llenos de lagrimas y en silencio el paso de esta caravana del terror y seguramente muchos lo comparaban con las películas de la segunda guerra, cuando los nazis transportaban a los prisioneros a los campos de concentración y exterminio…¡nuevamente el rostro del fascismo entronizado en nuestras FFAA y donde los principales seguidores de ese terrorífico absurdo, eran oficiales de nuestro ejercito!...

Lentamente la locomotora va subiendo hacia la planicie y comenzamos a dejar atrás a Antofagasta y adentrarnos en el desierto. El silencio en los vagones era impresionante, aun no sabíamos adonde nos llevaban y elucubrábamos al respecto… ¡ hacia donde nos llevarían…?...que seria de nuestras vidas?...!...la incertidumbre nos atormentaba. Comienza la noche desértica y el frío nos cala poco a poco hasta los huesos. Una oscuridad absoluta nos rodea y el único ruido es el de la locomotora y el rechinar de las ruedas de los vagones al rodar sobre los rieles. De vez en cuando un pitazo de la locomotora rompía ese silencio absoluto que reinaba en ese terrorífico ambiente.

Tipo 4 am, observamos que el tren se detiene y vemos una derruida y vieja estación alumbrada con fuertes focos de luz manejado por los militares y un pequeño y viejo letrero que indicaba el nombre de la estación…¡ CHACABUCO!..., recién nos vinimos a dar cuenta que nos habían trasladado a esa vieja y abandonada oficina salitrera y que el Gobierno del Presidente Allende la había declarado Monumento Histórico de Chile y ahora convertida por las fascistas FFAA de Chile en un Campo de Concentración para tener en ese inhóspito lugar, detenidos como prisioneros políticos, a centenas y centenas de chilenos.

Nuevamente los gritos, los insultos, los culatazos para bajarnos de los vagones del tren, ordenarnos y todo esto rodeado por cientos de soldados fuertemente armados, nidos de ametralladoras entre sacos de arena como trincheras, así como cañones antiaéreos, carros blindados con sus ametralladoras y cañones apuntándonos directamente.

Una vez ordenados, nos obligan a desnudarnos completamente y dejar nuestras ropas y equipaje al lado nuestro. El frío era impresionante y ya comenzaba a amanecer en ese trágico momento de nuestras vidas. El oficial a cargo del campo de Concentración comienza una arenga con fuerte vozarrón, lleno de insultos, lleno de amenazas y reafirmando que todos los que estábamos ahí era por ser traidores a la patria y por lo tanto le diéramos la posibilidad de cierta insubordinación para matarnos a todos y que es lo que se debe hacer con los traidores.

Una vez terminada la arenga y ya amaneciendo, nos registran nuestro precario equipaje y nos ordenan vestirnos. Una vez realizado esto, nuevamente nos ordenan en fila india y se inicia la marcha al interior del Campo de Concentración Chacabuco. Lo que nuestros ojos vieron, fue lo que siempre vimos en las películas de la Segunda Guerra. Fuertes y altas alambradas electrificadas y rodeadas de mallas de alambres de púas en forma de concertinas y de doble pared. Cada ciertos metros altas torres de madera y desde las cuales se observaba a los soldados armados con las ametralladoras pesadas y armamento convencional. Nos obligaban a ir por un estrecho camino y sin desviarnos pues nos advertían que alrededor de toda la cerca y en una franja de varios metros, estaba el campo minado que rodeaba este terrorífico sitio de reclusión. Cruzamos la entrada y penetramos al interior del conocido mundialmente como Campo de Concentración de Chacabuco, ubicado en el medio del desierto de Atacama.

Termina acá, la sexta parte de mi informe, para adentrarnos en la séptima parte y que tiene que ver con las vivencias durante más de un año en el Campo de Concentración de Chacabuco.

7) Campo de Concentración de Chacabuco.

Tipo siete (7) am, comenzamos a cruzar el portón de entrada del Campo de Concentración de Cahacabuco, escoltados por decenas de soldados, poco a poco vamos camino al interior del mismo. Nuestra sorpresa fue mayúscula cuando vimos a los ochenta (80) compañeros que días antes habían salido del Estadio Nacional y de quienes no teníamos información hacia adonde los habían trasladado.

Nos llevan a una cancha de fútbol de tierra en el interior del campo, nos ordenan y nuevamente nos dan la orden de desnudarnos y revisan nuestro equipaje. Toman nuestros nombres y nos cotejan con las listas que ellos tenían. Nos plantean la rutina diaria que era; Toque de diana a las 6 am, duchas en los baños colectivos, desayuno en la barraca – comedor a las 8 am, actividades propias en la mañana, almuerzo a las 12 m, actividades propias después de almuerzo, cena a las 6 pm y a las 8 pm todo el mundo a las casa asignadas y toque de queda hasta la diana. Nos agrupan en orden alfabético en grupo de 10 a 12 compañeros y nos asignan una casa por grupo y que es donde alojaríamos, nos indican que elijamos a un jefe de casa y que estos, a su vez, elijan a un jefe de pabellón, que agrupa un cierto numero de casas y que los jefes de pabellón, a su vez, definan una jefatura del Campo con un representante mayor y a esta estructura la denominamos Consejo de Ancianos. Se nos informa que en cualquier momento y sin anuncio previo, sea de noche, sea de día, al toque dos golpes de corneta, rápidamente nos debíamos concentrar en la cancha con todas nuestras pertenencias pues así ellos podían hacer una requisa casa por casa y pabellón por pabellón a todo el campo.

La oficina salitrera Chacabuco, estaba conformada por diferentes áreas; el área de la estación con sus patios y almacenes de carga y descarga, el área de talleres, el área de mineralurgía y prepar
Volver arriba
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado Enviar email
Mostrar mensajes de anteriores:   
Todas las horas son GMT - 4 Horas

Ver tema siguiente
Ver tema anterior
Página 1 de 1
Foros de discusión  ~  Actualidad

Publicar nuevo tema   Responder al tema


 
Cambiar a:  

Puede publicar nuevos temas en este foro
No puede responder a temas en este foro
No puede editar sus mensajes en este foro
No puede borrar sus mensajes en este foro
No puede votar en encuestas en este foro




Powered by phpBB and NoseBleed v1.09